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24 05 2021

Guía sobre el aval: tipos, requisitos y documentos

Hay varias situaciones en las que podemos necesitar un aval: cuando pedimos una hipoteca, cuando firmamos un alquiler o cuando vamos a crear una empresa y vamos a contratar a proveedores y suministros que nos proveen de materiales para el negocio. 

En cualquier circunstancia donde asumamos un compromiso con alguna entidad o persona a largo plazo, se nos puede requerir un aval que garantice el cumplimiento de nuestras obligaciones. 

En el otro extremo, si nuestra situación financiera es sana y estable, se nos puede solicitar ser avalistas en un préstamo o alquilar. 

Tanto para una situación (donde necesitamos un aval) como para otra (cuando se nos pide que seamos avalistas), en este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre los avales, sus tipologías, costes y documentos. 

Definición de aval

El aval es una garantía que asegura el cumplimiento de un contrato u obligación: puede ser una persona (física o jurídica) o un bien (mueble o inmueble), y su función es responder ante un impago.  

Concretamente, un aval bancario es la firma, persona u objeto que se compromete unilateral y solidariamente a responder por el pago de un crédito en caso de que la parte beneficiaria no pueda hacerse cargo. 

Cuando el aval o contrato de fianza es un sujeto, a este se le llama avalista.  Al igual que los contratos, el aval se concreta en un documento cuyo modelo enseñamos a continuación. 

¿Cuándo son necesarios los avales?

Aunque en el ámbito del derecho la figura del aval está vinculada a títulos de crédito o compromisos de pago, en el lenguaje común, el aval es cualquier apoyo físico o moral que recibe una persona. 

En la mayoría de los casos, un aval es necesario para pedir un préstamo o firmar una alquiler: cuando alguien pide un crédito, la entidad financiera que lo concede exige una garantía de su devolución. Concretamente, la situación más común en la que se requiere un aval para obtener crédito es en los préstamos hipotecarios. 

En el caso de los alquileres, los arrendadores suelen pedir un aval que garantice el pago de la mensualidad del arrendatario. 

Partes que intervienen en un aval:

Independientemente del tipo, en el aval intervienen tres partes: 

  1. El avalado: persona o entidad a la que se le concede el préstamo o que tiene la obligación de cumplir un pago o servicio ante el beneficiario del aval (o prestamista). 
  2. El avalista: persona o entidad que se compromete a responder por las obligaciones del avalado ante el beneficiario del aval. 
  3. Beneficiario del aval: prestamista, contratista o, en definitiva, receptor final de la obligación. Dependiendo del tipo de aval (simple, solidario, independiente o garantía a primer requerimiento) tiene más o menos derechos sobre el avalista. 

En el caso de un aval bancario, el avalado es el cliente o prestatario y el avalista el banco o entidad avalista. 

Existen cuatro requisitos principales para ser avalista: ser mayor de edad, tener ingresos estables, ser solvente y no tener deudas o cargas

Infografía: Requisitos para ser avalista. Fuente: elaboración propia.

¿Quién puede ser avalista?

El avalista puede ser cualquier persona que cumpla una serie de requisitos que acrediten que, en caso de incumplimiento, puede hacer frente a las obligaciones de la persona deudora. 

Las condiciones para ser avalista son: 

  1. Mayoría de edad: el primer requisito para ser avalista (al igual que para llevar a cabo cualquier acto jurídico) es haber cumplido los 18 años en España. 
  2. Solvencia: otro de los requisitos principales para ser avalista en un préstamo, es tener mejor capacidad financiera que la persona avalada. Eso significa que el avalista debe tener ingresos suficientes para hacer frente al pago del aval en caso de que sea necesario; un historial de crédito mejor que la persona avalada y, habitualmente, se premia que el avalista esté libre de deudas y cargas. 
  3. Ingresos estables: sobre todo en el caso de los préstamos, se requiere que además de solvencia, el avalista tenga asegurados unos ingresos periódicos. Esto se puede comprobar mediante la antigüedad y tipo de contrato del avalista. 
  4. Sin deudas y propiedades libres de carga: otro punto orientado a garantizar la solvencia del avalista, es comprobar que las propiedades a su nombre no tienen deudas ni impagos. 

Modelo de aval

El aval se materializa en un documento que, al igual que un contrato, vincula a las partes que forman el aval y establece sus obligaciones y compromisos. 

Aunque debe redactarse un documento para cada aval particular, aquí podéis ver el ejemplo de un modelo básico: 

Documentación para solicitar un aval 

La documentación para solicitar un aval es muy parecida a la que suele pedirse en los préstamos. Además del modelo de aval, y los requisitos específicos de cada banco o entidad financiera, los documentos más comunes son: 

  1. Ingresos: nóminas, rentas por alquiler y cualquier tipo de ingreso. 
  2. Patrimonio: bienes muebles e inmuebles . 
  3. Situación e historial financiero. 

Clasificaciones de avales

Hay muchos tipos de clasificaciones de los avales según el tipo de obligación que asegura, quién es la entidad o persona avalista, los derechos del avalista frente al beneficio o la duración del aval. 

Además de estas, podemos diferenciar fundamentalmente los avales para obtener un préstamo (donde la obligación es devolver un dinero ya prestado) o para firmar un contrato de alquiler (la obligación es pagar la mensualidad); y los avales personales (el avalista es una persona natural) o bancarios (el avalista es un banco, entidad financiera). 

Según la obligación 

  1. Aval económico, cuando la obligación es devolver o pagar una cantidad: es el más común y se da cuando al beneficiario de un préstamo o servicio (como un alquiler) se le exige una garantía del pago por sus obligaciones. El aval económico se divide en dos tipos:
    1. Aval Financiero: garantiza la devolución del dinero prestado
    2. Aval Comercial: garantiza el pago del precio de un producto o servicio. Se utiliza, por ejemplo, en los contratos de compraventa cuando una empresa compra suministros o maquinaria.  
  2. Aval técnico, cuando la obligación es prestar un servicio no económico: garantiza la indemnización por la prestación de un servicio no económico. Es común en la ejecución de obras, los contratos de suministros o concursos públicos. El avalista responde ante el cliente si el avalado no cumple sus obligaciones (por ejemplo, entregar una obra en plazo). 

Según quién es el avalista 

  1. Aval personal, cuando el avalista es una persona natural: en este tipo de aval, el pago de las obligaciones está respaldado por una persona física con mayor solvencia que la beneficiaria. Suelen ser personas cercanas al deudor, como familiares. 
  2. Aval bancario, cuando el avalista es una entidad financiera: en este caso, la garantía la emite un banco o entidad financiera. A diferencia del aval personal, el aval bancario suele tener un coste durante el tiempo que esté activa la garantía de pago. 

Además, el avalista también puede ser una empresa o una Sociedad de Garantía Recíproca. 

Según las facultades del beneficiario frente al avalista 

Esta tipología depende de los derechos del beneficiario del aval para reclamar la garantía al avalista. 

  1. Garantías Simples: el prestamista (en caso de aval económico) o contratista (en caso de aval técnico) solo tienen derecho a reclamar el aval al avalista si el avalado no cumple su obligación. Es decir, primero debe acudir al avalado y, solo en caso de impago, al avalista. 
  2. Garantías Solidarias: el prestamista o contratista puede reclamar el aval tanto al avalista como al avalado. Este modelo suele utilizarse en los préstamos bancarios. 
  3. Garantías Independientes: en esta tipología, el prestamista o contratista puede requerir la garantía al avalista en cualquier momento (a diferencia de la garantía solidaria e independiente) y es este último quien tiene que demostrar que el pago se ha ejecutado para no hacerle frente.
  4. Garantías a primer requerimiento: el avalista está obligado a pagar la garantía sin necesidad de demostrar el incumplido la obligación principal. 

Según la duración

  1. Plazo determinado: el aval tiene una duración concreta establecida en el contrato. 
  2. Plazo indefinido: el aval es válido hasta la finalización de la obligación de pago. 

Diferencia entre el aval bancario y el personal

Como diferenciamos anteriormente, el aval personal es aquel donde el avalista es una persona natural y el aval bancario, una entidad financiera. 

La principal diferencia entre ambos es que el aval personal es solidario (no tiene coste para el deudor que alguien le avale) mientras que el aval bancario tiene un coste, que se corresponde con un porcentaje del contrato. 

Características del aval bancario

Al igual que en un préstamo, antes de conceder el aval bancario, la entidad financiera estudia la solvencia de la persona que solicita la garantía antes de concederla para asegurar su solvencia y rentabilidad. 

El aval bancario se caracteriza por dos documentos: la póliza de cobertura de garantía bancaria y el contrato. 

  1. Póliza de cobertura de garantía bancaria: se firma ante notario y determina las obligaciones entre banco y persona avalada (comisiones, intereses y pagos). 
  2. Contrato: en el documento que recoge el aval entre la entidad financiera y la persona avalada, debe figurar la identificación de todas las partes (avalista, avalado y beneficiario), la obligación que se avala, el plazo de duración y el tipo de garantía (solidaria, simple, independiente o de primer requerimiento), requisitos, condiciones de cancelación y comisiones o gastos. 

¿Cuáles son los costes asociados a los avales bancarios?

Cuando se contrata el aval ante una entidad financiera, el banco cobra un tipo de interés por el servicio que depende de la entidad. A diferencia de los préstamos, en el caso de los avales, el Banco de España sólo determina las tarifas máximas que se pueden cobrar por el aval. 

El resto de costes dependen de cada banco, aunque la mayoría siguen esta estructura

  1. Gastos por formalización: se abona al momento de firmar el contrato. 
  2. Gastos por estudio: se abona al firmar el contrato. 
  3. Gastos por riesgo: se calcula entre el 1% y el 1,5% del total del aval y se abona cada tres meses. 
  4. Gasto por intervención del notario: suele ser un 0,3% 
  5. Gasto social de asociación y mantenimiento: corresponde al coste del primer año y equivale a la suma de los anteriores. 
  6. Gasto total de mantenimiento: coste de mantenimiento para el resto de años y se corresponde con el coste anual.  

Bancos que pueden ser avalistas

El aval es un producto financiero que se puede solicitar a prácticamente cualquier banco en España. A continuación, te enumeramos algunos ejemplos de las entidades financieras a las que se puede solicitar una garantía: 

  • Caixabank
  • BBVA
  • Santander 
  • Sabadell 
  • ING 

Sociedades de Garantía Recíproca

Además de los bancos y entidades financieras, las PYMES y autónomos pueden avalarse a través de las Sociedades de Garantía Recíproca. 

Las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) son entidades financieras sin ánimo de lucro, de capital público (aunque también cuentan con participación privada) que facilitan a las PYMES y autónomos el acceso al crédito. 

En España, la mayoría de las SGR tienen carácter geográfico (aunque también existen a nivel sectorial) y están supervisadas por el Banco de España. 

Pasos para obtener el aval de la Sociedad de Garantía Recíproca 

  1. La empresa debe asociarse a la Sociedad de Garantía Recíproca
  2. Debe aportar la documentación que acredite el riesgo de la operación y su situación económico-financiera. 
  3. Debe aportar: 
    1. Una cuota de capital
    2. Una comisión de estudio, que se calcula según el riesgo de la operación. 
    3. Una comisión anual de aval en porcentaje sobre el principal porcentaje de amortización. 

Además, las empresas deben aportar garantías para obtener el aval de la Sociedad de Garantía Recíproca. En la mayoría de los casos, estas garantías son inmuebles. 

Para valorar las garantías para obtener los avales de las Sociedades de Garantía Recíproca, las entidades deben recurrir a una Sociedad de Tasación Homologada que determine el valor de la garantía (inmueble) según los criterios de la Normativa ECO y el Banco de España. 

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