▷ GENTRIFICACIÓN: PROCESO, CAUSAS Y EFECTOS

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12 02 2016

GENTRIFICACIÓN: PROCESO, CAUSAS Y EFECTOS

Uno de los fenómenos urbanísticos más importantes de la última década es la gentrificación: cuando los barrios populares con muchas carencias, normalmente situados en los centros urbanos, que son ocupados, poco a poco, por personas de un mayor poder adquisitivo, que van expulsando a los antiguos habitantes. 

En este artículo analizamos qué, cómo se produce y cuáles son los efectos de la gentrificación; los principales procesos de gentrificación en España; la turistificación, y las respuestas y reacciones nacionales e internacionales para combatirla, como el derecho de tanteo utilizado por el Ayuntamiento de Barcelona o el régimen de propiedad compartida para el acceso a la vivienda frente a la propiedad temporal del alquiler. 

La palabra gentrificación proviene del término sajón gentry, que en una libre traducción, podríamos asimilar a “burgués”. Según la etimología, la gentrificación de un barrio podría ser entendida como el aburguesamiento de una determinada zona de la ciudad.

Pero el fenómeno de la gentrificación es mucho más complejo que un simple aburguesamiento, porque lleva implícito la expulsión de la mayoría de los habitantes de un barrio, normalmente las personas más necesitadas. Además, conlleva un cambio radical en las formas de vida. 

La gentrificación se produce bajo la apariencia de una sensible mejora de la calidad urbana de la zona gentrificada ante los habitantes del resto de la ciudad.  

Esta mejora indudablemente se produce, pero la disfrutan los nuevos habitantes del barrio, además de otros ciudadanos de elevado poder adquisitivo que acuden a consumir a la nueva zona. Pero la mayoría de los antiguos habitantes ya no están, han sido expulsados.

  • ¿Por qué se produce la gentrificación?

Como hemos indicado, la gentrificación puede producirse de una forma espontánea, con la llegada de nuevos elementos vanguardistas, normalmente artistas o profesionales liberales, que van atrayendo a otros elementos similares, dando visibilidad, singularidad, modernidad y colorido a la zona

Lógicamente se produce una subida de precios, de una manera inmediata, tanto en las viviendas como en los locales comerciales. Por supuesto  también se produce un rápido encarecimiento de todos los bienes y servicios que se ofrecían en la zona. Muchos de estos bienes, que eran de primera necesidad, son sustituidos por otros nuevos productos y servicios totalmente inalcanzables para los antiguos habitantes.

Lo normal es que el proceso real de gentrificación, con independencia de algún elemento activador espontáneo, se acelere por la acción planificada de potentes grupos inversores, apoyados por los poderes municipales.

Es difícil entender que estas zonas céntricas que habían estado totalmente abandonadas, que se encontraban muy deterioradas, con carencia de servicios básicos, zonas donde prácticamente no se había invertido nada, de repente, de la noche a la mañana, empezaran a recibir grandes inversiones. La disculpa con la que se justificaba el repentino cambio inversor era la manida mejora de la calidad urbana, que llevaba implícita la limpieza de los supuestos elementos indeseables, la erradicación de la prostitución, del tráfico de drogas, etc…

Pero las fuertes inversiones recibidas no eran para mejorar el nivel de vida de los primitivos habitantes del barrio, sino que estaban hechas para facilitar el negocio de los inversores que, poco a poco, iban desembarcando.

Los procesos de gentrificación pasan por cuatro fases: el abandono de los barrios, la remodelación y especulación, la expulsión de los antiguos vecinos por el aumento del nivel de vida y finalmente la comercialización o turistificación

Infografía: Cómo funciona el proceso de gentrificación. Fuente: Elaboración propia

Conquistar sin derramar sangre

No queremos ser pesimistas, pero una buena metáfora para explicar la gentrificación es la estrategia de “conquista, sin derramamiento de sangre” del barrio: suele estar bastante bien planificada, y creemos que es menos espontánea de lo que pudiera parecer. 

Al principio se emplea la táctica del cuanto peor, mejor, abandonando, más si cabe, a la zona. Se le introducen elementos indeseables, se practican redadas, se proclama  a los cuatro vientos la inseguridad del barrio. En paralelo, se suelen activar comandos de intermediarios comerciales, con la participación de algún habitante traidor a su barrio, que comienzan a adquirir para terceros, a bajísimos precios, locales, viviendas, edificios enteros e incluso antiguos derechos de uso, servidumbre, de vistas, paso, etc.

Cuando ya se han tomado posiciones se apoya a algún elemento vanguardista, muy colorista, para que se establezca en el barrio. Se eligen  elementos que tengan capacidad de liderazgo, para que actúen, a modo de punta de lanza. Los elegidos, probablemente, ignoran que están siendo apoyados. 

En paralelo, los poderes municipales comienzan a invertir, algo que nunca habían hecho. Se suelen peatonalizar calles, se acostumbra a insertar modernos y coquetos equipos de mobiliario urbano. Por supuesto, ahora sí, se comienza a dotar de  mucha seguridad a la zona. También se empiezan a fomentar actividades culturales, principalmente lúdicas, destinadas al conjunto de los habitantes de la ciudad, cuidando atraer y llamar la atención sobre los sectores más atentos a las modas y a nuevas tendencias.

Si hiciera falta se llamaría, para que echaran una mano sin saber que estaban echándola, a algún prestigioso grafitero, para decorar alguna medianera, dando un barniz vanguardista al barrio. También suele ser llamado algún colectivo de arquitectos que visibiliza sus atractivas teorías colaborativas, construyendo “instalaciones efímeras” con palets de madera y otros materiales reciclados,  en algún estratégico solar del barrio. Y finalmente todo se difundirá, a bombo y platillo, en los suplementos dominicales y en prestigiosos blogs que marcan tendencia, además de, por supuesto, en las redes sociales.

  • ¿Qué efectos genera la gentrificación?

Con la reactivación de la zona, ahora muy viva, multicolor, diversa, vanguardista, coqueta, segura, animada estaría la mayor parte del trabajo hecho. Los locales, viviendas, edificios y derechos estaban ya en manos de inversores, de socimis, de sicavs y otras modernas reencarnaciones de los tradicionales usureros.

El valor de todos los inmuebles se habrá multiplicado por diez. Los alquileres se habrán multiplicado por quince. Los productos de primera necesidad que ahora son vendidos en bonitas tiendas franquiciadas, habrán visto duplicado sus precios. Por último, los nuevos productos que se ofrecen en la zona, además de innecesarios son totalmente inalcanzables para los antiguos habitantes del barrio.

Los individuos, familias y pequeños comerciantes del barrio gentrificado, por fin, vieron su sueño realizado. Su barrio de toda la vida, con tantas carencias, tan abandonado, se había convertido en un bonito y agradable lugar donde vivir: limpio, seguro, alegre, además con una fama y visibilidad que les llenaba de orgullo; Pero se dieron cuenta de que ya no podían vivir en su querido barrio, no tenían dinero para pagar el alquiler, mucho menos para comprar su vivienda o un local para su pequeño negocio. Tampoco tenían dinero para comprar los caros productos del barrio, ni siquiera los más necesarios. No había otro remedio, se tenían que ir a vivir a otro barrio que probablemente tendría las mismas carencias que tenía el suyo antes de ser gentrificado.

Por lo tanto, bajo la anglosajona denominación de gentrificación, nos encontramos ante un proceso de apropiación de las mejores zonas de la ciudad. Se produce con la rápida rendición y expulsión de sus habitantes. Las zonas gentrificadas son tomadas por grandes cadenas comerciales y por potentes inversores de nuevo cuño y sofisticados nombres. Bajo la apariencia de modernas, variadas, alegres, dinámicas, seguras zonas, en realidad, suelen ser procesos especulativos, donde se crean pequeños parques temáticos, con la complicidad, tal vez sin saberlo, de los sectores más vanguardistas de nuestra sociedad.

La gentrificación es un grave problema que afecta a las principales ciudades europeas. Fondos de inversión y grandes empresas adquieren a bajo precio inmuebles de barrios céntricos con graves deficiencias, después presionan para sanearlos y reactivarlos. Una vez revitalizado el barrio, se eleva desmesuradamente el valor de las viviendas y el valor de los locales, subiendo los alquileres y el precio de todos los bienes y servicios de la zona, desalojando a los habitantes naturales del barrio, que no pueden pagar alquileres ni los bienes de primera necesidad. 

Según los datos de Arquitasa, en zonas de Madrid y Barcelona gentrificadas los valores de las viviendas se han triplicado en menos de cinco años.

  • Orígenes de la gentrificación: la sectorización 

En los barrios de la ciudad tradicional convivían las diferentes clases sociales, desarrollándose  conjuntamente los diversos usos de la actividad humana. Tras la revolución industrial y de manera más acusada después de la II Guerra Mundial, se produjo lo que después se conoció como sectorización.   Esto es, se empezaron a diferenciar unas porciones de la ciudad de las otras, según las actividades principales desarrolladas en cada una de ellas. Pero sobre todo comenzaron a diferenciarse por la clase social predominante que habitaba en cada barrio.

En el lenguaje coloquial empezó a ser habitual hablar de barrios altos, barrios bajos, barrios obreros, etc. La sectorización unas veces fue planificada y otras se desarrolló de una manera espontánea, provocando, muchas veces, segregación de usos y de personas. Cada barrio pasó a estar habitado predominantemente por una clase social determinada. Esto sucedía tanto en los barrios de nueva creación, como en determinadas zonas consolidadas de la ciudad tradicional.

Pero la sectorización por zonas de la ciudad, espontánea o planificada, no era un fenómeno estático, sino que estaba en continua evolución. Queremos decir, que los usos predominantes que se daban en una determinada zona, podían ir cambiando con el paso del tiempo, como también podía ir cambiando, más o menos lentamente, la clase social mayoritaria que habitaba en un barrio concreto.

Este fenómeno dinámico se desarrolló frecuentemente en los polígonos creados en las grandes ciudades para albergar a los trabajadores que emigraban desde zonas rurales. Según iban prosperando sus pobladores comenzaban a trasladarse a otros barrios, que ellos consideraban mejores para que vivieran sus hijos. Los huecos que dejaban eran cubiertos por una población de inferior nivel económico, que a su vez dejaban otros huecos en otros barrios más humildes. 

Este fenómeno conocido como “Invasión y Sucesión” iba ocasionando que determinados barrios iban bajando de nivel social y económico, pasando a estar más abandonados, con lo que se provocaban nuevas huidas y nuevas invasiones, hasta convertirse en barrios marginales. 

  • ¿Cómo podemos combatir la gentrificación?

Frente a los procesos de gentrificación, se va consolidando un movimiento internacional de grandes ciudades que tratan de recuperar el control de sus políticas urbanas, de protección del derecho a la vivienda de sus habitantes y a combatir el fenómeno de la gentrificación, que tanto daño está causando al haber abandonado los gobiernos centrales la defensa de sus ciudades y dejarlas en manos de los intereses de grupos y fondos de inversión. 

  • Ciudades con vida: Londres, Barcelona, París y Madrid 

La red internacional “Ciudades con vida”, encabezadas por Londres y Barcelona, pero a la que pertenecen también París, Madrid y otras grandes ciudades europeas, con el decidido apoyo de sus Ayuntamientos, trata de buscar unas ciudades en las que sus centros y periferias estén más equilibrados, tengan todos los tipos de usos, sus barrios sean autosuficientes y sus vecinos puedan tener acceso a sus viviendas, con apoyo a unas políticas de alquiler razonable, sin que tengan que ser necesariamente de carácter social.

El periódico británico The Guardian ha publicado un artículo, firmado conjuntamente por los alcaldes de Londres y Barcelona, Sadiq Khan y Ada Colau, en el que tratan de impulsar una red de ciudades en defensa de la vivienda y los vecinos, que trate de atajar el fenómeno conocido como gentrificación, que expulsa a los habitantes originarios de los barrios, que no pueden hacer frente a los desorbitados precios de las viviendas, tanto en propiedad como en alquiler, ni tampoco de los servicios, al ser desplazados por la especulación que generan grandes grupos inversores. 

Abogan por defender el comercio tradicional, la diversificación de usos y un equilibrio entre la vivienda libre y la protegida, además de tratar de impulsar políticas de protección de los derechos de los inquilinos.

Ambas figuras opinan que los estados se han olvidado de las ciudades, y el desarrollo de las mismas viene condicionado por decisiones que toman grandes corporaciones, cuyos intereses están alejados de las necesidades de los habitantes de sus ciudades. 

Entendemos que estos fenómenos inciden en el valor de los inmuebles, haciendo aumentar los precios de viviendas y locales en un plazo corto, con la consiguiente expulsión de los vecinos con menos recursos, pero también creemos que, a largo plazo, cuando cambien las tendencias inversoras o se agoten los motivos que han puesto de moda determinadas zonas, puede venir un declive y la consiguiente caída de precios. 

Por todo ello pensamos que es conveniente buscar políticas que den equilibrio, sostenido en el tiempo, a los barrios, con mestizaje de usos y combinación de diferentes tipos de vivienda, que mantengan con actividad nuestras ciudades.

  • Propiedad compartida y políticas públicas

Para contrarrestar la expulsión y apropiación de los barrios, los Ayuntamientos deben proporcionar políticas pública que por un lado viabilicen el acceso a la propiedad de la vivienda (mediante los parques públicos, ayudas a la vivienda, etc) y, por otro, invertir en la conservación y desarrollo de los barrios; y fomentar los procesos participativos.

Una de las principales barreras a la gentrificación es la propiedad de la vivienda: un régimen de tenencia que se ha visto degradado recientemente en España debido a la crisis económica y la especulación inmobiliaria. 

El fomento de regímenes como el de propiedad compartida, ayudan al acceso progresivo y sostenible a la adquisición de la vivienda. 

La propiedad compartida es la compra gradual de un inmueble: se efectúa un pago inicial del valor de la vivienda, y el resto se paga a plazos en cuotas periódicas. Hasta el pago final de todo el importe del inmueble, la propiedad del mismo se comparte entre el comprador (poseedor del porcentaje equivalente al pago de la vivienda) y el vendedor (poseedor del porcentaje equivalente al pago pendiente). 

El Ayuntamiento de Barcelona ha comprado recientemente tres inmuebles en el barrio de Horta para evitar la gentrificación

Barrio de Horta. Fuente: Ayuntamiento de Barcelona

  • Gentrificación en España 

Al principio, los procesos de gentrificación en España se han visto obstaculizados por el régimen de propiedad de las viviendas, que ha protegido a las familias del desplazamiento directo al ser dueñas de las mismas. 

Con la irrupción de la crisis de 2008 y la transformación del sector inmobiliario de las hipotecas hacia los alquileres privados (sin alternativa de vivienda social), los centros urbanos en España quedaron abonados para la gentrificación. 

Según la OCDE, el 37% de la población española dedica más del 40% de sus ingresos disponibles a la vivienda debido a la tendencia hacia los alquileres, en Madrid, las viviendas en régimen de alquiler pasaron del 12,9% al 21% entre 2004 y 2017. 

  • Barcelona: el Ayuntamiento compra un edificio para evitar la gentrificación 

Para luchar contra el proceso de gentrificación y basándose en el derecho de tanteo el Ayuntamiento de Barcelona cuenta con un plan adquisición y reforma de viviendas privadas. Su último movimiento ha sido la adquisición de tres edificios de viviendas situados en las calles de Doctor Latamendi y de Mont-ral, en el barrio de Horta, garantizando la vivienda a 45 familias. 

El fin de este movimiento era evitar una operación gentrificadora que podía haber supuesto la expulsión de varias familias de la ciudad. Esta es una de las operaciones de venta de un inmueble entero entre privados que el Ayuntamiento detiene gracias a la declaración de toda la ciudad como área de tanteo y retracto, establecida a finales de 2018, para paliar el grave problema de la ‘gentrificación’. 

Entre los tres edificios conviven un total de 105 personas (45 unidades familiares), 80 viviendas y locales que según los estudios realizados por el Institut Municipal d’Habitatge i Rehabilitació (IMHAB) se encuentran en un estado muy precario y, tras su reforma, podrían convertirse en 36 viviendas públicas. 

La compra asciende a 1,4 millones de euros y se enmarca en el acuerdo municipal que contempla 30 millones de euros para adquirir y reformar inmuebles. Por su parte, la rehabilitación costará 4,5 millones y se completará a principios de 2023. 

Con esta acción, el Ayuntamiento de Barcelona cuenta con 900 viviendas públicas más desde la actual legislatura y la anterior con una inversión total de 70 millones de euros. 

  • Madrid: Lavapiés, Malasaña y Chueca

La ciudad de Madrid ha sido blanco de varias operaciones especulativas que, basándose en la estrategia del alquiler, han exclusivizado los distritos del centro de Madrid, desplazando a las familias más desfavorecidas (bajo nivel socioeconómico y diversidad étnica). 

Como señala García Pérez en ‘Gentrificación en Madrid: de la burbuja a la crisis’ la capital sufre dos tipos de movimientos: revalorización y relegación. Por un lado, la revalorización del centro urbano que queda destinado exclusivamente para el turismo y la especulación; y la relegación de las clases medias a barrios residenciales y las clases bajas o excluidas a barrios cada vez más suburbiales. 

Los tres barrios más paradigmáticos en el proceso de gentrificación del centro de Madrid son Lavapiés, Malasaña y Chueca.

  • AIRBNB: plataformas y gentrificación 

El turismo masivo está afectando a la vida de algunos barrios de las grandes ciudades, generando lo que se ha conocido como turistificación: variante de la gentrificación, que mejora determinados aspectos de algunas zonas, pero expulsa a sus habitantes con menos recursos. 

Determinados barrios que han estado abandonados durante décadas, por desconocidas razones comienzan a resultar atractivos para un determinado tipo de turistas. No interviene en ese cambio de tendencia decisión municipal alguna, sino haber sido recomendada por plataformas, tipo Airbnb, ubicadas en lugares lejanos.

En efecto, la plataforma digital para alquiler de casas privadas, Airbnb, elabora periódicamente un ranking con los barrios top, que son “lugares de retiro frente a la locura habitual de la vida en la ciudad”. 

En Airbnb indican que los viajeros de la plataforma escaparán este año a comunidades tranquilas que ofrecen las comodidades de la ciudad, pero en un ambiente relajado. Estas zonas recomendadas deben tener amplias zonas verdes donde relajarse, próximas a otras zonas con más tiendas, restaurantes, locales de música en directo, lugares variados donde comer, etc En esta lista podemos encontrar, además del sevilllano Triana, el barrio madrileño de Usera, junto a otros conocidos barrios de París, Londres, Toronto o Melbourne. De Usera dicen que “una vibrante escena de bares y cafés que hacen del barrio un lugar popular desde el que explorar Madrid”.

A Usera ha empezado a ser considerado como el “Chinatown madrieño”, en el que viven más de 6.000 chinos, llamando la atención que el idioma chino sea uno de los más hablados en el barrio. Se puede llegar caminando a Usera, cruzando el río Manzanares por una pasarela desde el Centro Cultural Matadero. 

Usera tiene una intensa actividad cultural alternativa, además de un gran y atractivo espacio verde, el parque Pradolongo. Precisamente el atractivo comercial, la oferta cultural y sus zonas verdes han llevado a Airbnb a incluirlo en su lista de barrios recomendados. Esta recomendación ha hecho que las viviendas del barrio han comenzado a estar muy solicitadas como alojamientos turísticos con la lógica repercusión en los precios y valores de dichas viviendas.

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