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2 12 2020

Del pliegue a la Arquitectura | Sabrina Gaudino

Un pliegue nos habla de flexibilidad, de la capacidad física de un material de modificarse al aplicarle una determinada fuerza. Una superficie lisa y extendida que se arruga, un tejido o un papel que se doblan, un material que se surca, se encoje o se extiende, que cambia su forma y apariencia. Sin embargo, la flexibilidad no es una propiedad exclusiva de los materiales.

La flexibilidad la asociamos a los materiales que utilizamos en la construcción, pero también a cualquier proceso de creación, producción, gestión de esta o de otras especialidades y a sus resultados. En arquitectura, encontramos fascinante esta capacidad cuando la extrapolamos a los ámbitos de acción de la practica profesional, de los procesos de conceptualización, diseño y obra, cuando un espacio se proyecta con la capacidad de cambiar o adaptarse a nuevos y potenciales requerimientos. En nuestro campo, la flexibilidad pasa a ser una propiedad a veces manejada a discreción, creada con la intención de producir un cambio o estar receptivo a un cambio potencial, pero siempre dependiente de las fuerzas de la incertidumbre.

 

El papel del pliegue en el origami

La materialidad de lo flexible tiene su representación en el pliegue y el Origami nos sirve para hacer analogía de la potencialidad de un material que permite practicar el pliegue como arte. Un arte popular muy antiguo que tiene sus orígenes en la China del siglo II y que luego fue llevado a Japón en el siglo VII. El arte del origami refiere también el arte de la producción del Washi, un tipo de papel ligero pero resistente que se utiliza para hacer origami, pero también para fabricar puertas, elementos de decoración, lámparas, linternas y otros objetos utilitarios como paipáis y sombrillas. La fabricación de washi se convirtió en una tradición cuyos secretos se pasaban a través de generaciones. Hablamos entonces de un arte que refiere una gestión de proceso: desde el cultivo del K zo (la planta de la cual se obtienen las fibras para hacer washi), el ablandado, amalgamando de las fibras y la compactación para finalmente obtener las láminas de papel, cada una con una textura, blandura, espesor, color y olor distintos, separados según el uso que se le dará. Y luego está la práctica del origami, con sus reglas y sus tipos de plegado. Aunque pueda parecer limitante valerse solo de doblar papel para elaborar cosas, las múltiples posibilidades de formas y objetos que se generan nos habla de la nobleza de un material adaptable, que puede usarse de forma simple y con pocos instrumentos. Como en la arquitectura, el origami no es solo el resultado sino el proceso que contempla cada uno de los pliegues que determinarán una forma, lo mismo que en la producción de espacios y de elementos constructivos.

 

Las posibilidades físicas y digitales del pliegue

El concepto de pliegue tiene aplicaciones en distintas especialidades; en la lógica de Leibniz el pliegue es continuidad, por más que se pliegue una superficie ésta no se separa y al mismo tiempo genera nuevas superficies o nuevos espacios. En la filosofía de Deleuze, el pliegue supone extensión e infinito, la idea de la creación como expresión de la multiplicación y de lo heterogéneo. Pasando de las teorías a la práctica tenemos también referencias de la exploración del pliegue en la Bauhaus, como parte de los cursos preparatorios o “Vorkurs” el artista Josef Albers enseñaba a sus alumnos la técnica del origami para explorar sus posibilidades tridimensionales.

En física el concepto de pliegue tiene su referente en la teoría de la plasticidad de los materiales, que fue básica para impulsar el estudio y cálculo de estructuras laminares plegadas desarrollada en ingeniería civil y en arquitectura.

 

Josef Albers - Bauhaus origami

Josef Albers – Bauhaus origami. Fuente: MACBA

A partir de los años treinta, con el uso intensivo del acero en la construcción y el desarrollo de la tecnología del hormigón armado y pretensado hacia los años cincuenta, se explora la capacidad del pliegue en la construcción de cubiertas que pudieran resolver grandes luces. En España es representativa de este período el Hipódromo de la Zarzuela (1941), de la mano del arquitecto Eduardo Torroja. Con el auge constructivo, el interés por el desarrollo de nuevas teorías de cálculo estructurales y de la tecnología de materiales, se crea en el año 1959 en Madrid la “International  Association  for  Shell  Structures” (I.A.S.S) dirigida por Eduardo Torroja e integrada por arquitectos e ingenieros de otros países del mundo. Estos años fueron representativos de la arquitectura del pliegue en todo el mundo, encontramos referentes en América Latina de la mano de arquitectos como Félix Candela en México, Carlos Raúl Villanueva y Alejandro Pietri en Venezuela, Nuno Craveiro Lopes en Mozambique, por citar algunos.

 

Izda. Edificio de la Facultada de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, Caracas 1941. Arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Fuente: Archivo personal. Drcha. Iglesia Santo António Da Polana Church. Maputo, Moçambique, 1962. Arquitecto Nuno Craveiro Lopes. Fuente: Hidden Architecture

 

A partir de los años sesenta se comienza a experimentar con el pliegue en estructuras cinéticas, donde lo tridimensional no quiere ser estático sino llevado a la experiencia del movimiento, de los planos oblicuos, de la ruptura de paralelos, de la extensión del plano a la curva. Referentes como Archigram crearon esta disrupción del concepto de diseño versátil, que cambia y se adapta al lugar. Recordemos también la hipótesis de la función oblicua desarrollada por Claude Parent y llevada a la publicación “Vivir en lo oblicuo”, donde nos ilustraba nuevas formas de ocupación del espacio. Digamos que estas corrientes son causa y efecto de un cambio de visión sobre la función de la arquitectura y su adaptación a los cambios sociales, físicos y espaciales. Con las tecnologías digitales se ha dado un nuevo salto en el diseño arquitectónico, la aparición de programas CAD que facilitan la experimentación geométrica en el diseño del espacio y la modelización de materiales constructivos, se abre un portal de posibilidades en las técnicas estructurales y en la exploración de las cualidades dimensionales del espacio.

Reflexing Indoor Camping, 2016. Team: Sophia Vyzoviti (Architect) Ellie Petridi, Spyros Kapoyannopoulos, Miltos Tsakiris (Assistants)

Reflexing Indoor Camping, 2016. Team: Sophia Vyzoviti (Architect) Ellie Petridi, Spyros Kapoyannopoulos, Miltos Tsakiris (Assistants). Fuente: sophiavyzoviti.com

 

Entrados en el siglo XXI y gracias al avance de los programas relacionados con la “computación de materiales” (material computing), la arquitecta Sophia Vyzoviti explora las potencialidades del modelado físico a través del diseño digital. En su libro Folding Architecture: spatial, structural and organizational diagrams, expone su trabajo de investigación y experimentación sobre las posibilidades estructurales, espaciales y compositivas para una metodología del sistema de pliegues en arquitectura. Contenido actual y en línea con la era digital, habla de procesos relacionados con los materiales y las funciones que pueden ofrecer en relación a sus posibilidades físicas. Estos procesos experimentales son información que se puede convertir en datos computarizados; a través de algoritmos se genera una base de asociación de patrones de acciones para desarrollar un modelo con el que se pueden definir formas de organización, estructuras y diagramas espaciales con el que se obtiene un prototipo.

 

Emergency Eco-Park, 2007. Team: Sophia Vyzoviti (Architect) Sergio Michos (Landscape) Yota Adilenidou (3d Model) Valentina Karga (Assistant) Myrto Chronaki, Elina Karanastasi (Consultants).

Emergency Eco-Park, 2007. Team: Sophia Vyzoviti (Architect) Sergio Michos (Landscape) Yota Adilenidou (3d Model) Valentina Karga (Assistant) Myrto Chronaki, Elina Karanastasi (Consultants). Fuente: sophiavyzoviti.com

Algunos ejemplos son los proyectos “Reflexive Indoor Camping” y “Emergency Eco-Park”, propuestas diseñadas “con la noción de hardware abierto en arquitectura”, o arquitectura de código abierto, donde el proyecto u objeto diseñado tienen el potencial de transformarse en pocos días en función de las necesidades del momento para albergar a personas afectadas en casos de desastres naturales o situaciones emergencia. Sophia Vyzoviti señala que el proceso de diseño a partir de los potenciales del pliegue, desarrollado de forma estratégica, ofrece posibilidades ilimitadas en el campo del diseño arquitectónico y puede ser de gran ayuda en situaciones que requieren soluciones inmediatas en el contexto social y urbano. [1]

 

El  pliegue, lo social y lo algorítmico

El pliegue nos habla de posibilidades de transformación en un lienzo infinito que es el espacio, el papel ha representando secularmente una metáfora de nuestras vidas y de la evolución de nuestras sociedades en todos sus aspectos. Si la correspondencia de ambos asociado al desarrollo de la tecnología digital la podemos paragonar a la invención de la escritura y luego de la imprenta, podríamos decir que aún nos queda por experimentar. Apenas estamos probando las posibilidades de integrar algoritmos y teorías físicas. Un primer acercamiento se nos hace impresionante, pero recordemos que ha sido desde que el software en arquitectura llegó a nuestras manos, hace casi cuarenta años, que de entonces las computadores colonizaron nuestros estudios y mesas de dibujo y fue cuando el diseño y la experimentación del espacio dieron su primer giro copernicano. Por otra parte y no menos importante, si bien la tridimensionalidad exacerbada nos ha llevado al sensacionalismo arquitectónico y estructural, debemos recordar que uno de los pilares de la arquitectura es social, y responder a las necesidades de las personas debe estar siempre entre las primeras indicaciones a integrar en la computarización y el diseño estratégico. 

 

Para concluir, quiero volver al discurso de los algoritmos en buena parte para reforzar lo que os comentaba en el párrafo anterior. El uso del algoritmo en arquitectura pueden servir de instrumento en el diseño arquitectónico, usado como herramienta para romper los límites físicos del papel, del lápiz e incluso de las manos. Se habla de un nivel de detalle superior que permite crear formas y objetos con un nivel de detalle casi cercano al de la naturaleza. Así nos lo explica el arquitecto Michael Hansmeyer en este TED del año 2012: “La construcción de formas inimaginables”.

 

Propongo que nos fijemos en la naturaleza. A la naturaleza se le denomina la mejor arquitecta de formas. No estoy diciendo que debamos copiarla o imitar a la biología, sino que adoptemos los procesos de la naturaleza. Podemos abstraerlos y crear algo nuevo. (Hansmeyer, 2012)

 

Sabrina Gaudino Di Meo | Arquitecta | @gaudi_no

Notas:

  1. Entrevista a Sophia Vyzoviti, visto en: https://archinect.com/features/article/31857259/building-between-dimensions-an-interview-with-sophia-vyzovit

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