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21 11 2019

El Estilo del Relax. La necesidad de conservar un patrimonio bastardo.Antonio R Montesinos

Es inevitable hablar de la influencia del turismo en el desarrollo de la construcción en nuestro país. El desarrollismo en España sucedió entre los años 60 y 70, en la fase final de la dictadura. El modelo se basó en diversos programas de apoyo a la industria y el turismo con el fin de incrementar el PIB. En el caso del turismo la dictadura fomentó el turismo de “sol y playa” mediante la declaración de Zonas de Interés Turístico Nacional. El gobierno impulsó la construcción de infraestructuras turísticas (balnearios, hoteles y urbanizaciones) con el fin de atraer turistas extranjeros. El aumento de los salarios y la reducción de la jornada laboral también popularizó el turismo a nivel nacional, generando un auténtico “boom turístico” en zonas como la Costa del Sol, en Málaga o en el levante español.

 

En el caso se Málaga, la implantación del turismo se inició siguiendo un modelo que, en primer lugar fomentó la implantación de hoteles de lujo, continuando con otros de menos categoría y  ampliando posteriormente la oferta con apartamentos turísticos y urbanizaciones. La implantación de este modelo, fuertemente ligado a la especulación inmobiliaria, atrajo gran cantidad de población a la costa procedente de pueblos de interior. Esta población pasó de un entorno rural a uno urbano, un entorno que ellos mismos estaban construyendo. Durante los años 80 y 90 este fenómeno provocó un crecimiento exponencial de la población en la zona, creando a lo largo de la carretera N-340 una aglomeración urbana sin apenas planificación. Unido a este fenómeno se desarrolló un tipo de arquitectura y diseño que en los años ochenta se denominó como “Estilo del Relax”.

 

Plano de localización del los edificios del “Estilo del relax”.

Plano de localización del los edificios del “Estilo del relax”. Extraido del libro “El estilo del relax. N- 430. Málaga, h. 1953-1965” (1987).

El término “Estilo del Relax” fue acuñado por Juan Antonio Ramírez (ensayista y crítico) y por Diego Santos (escultor y diseñador) en 1987 para denominar un estilo arquitectónico desarrollado en la Costa del Sol entre 1953 y 1965. Este estilo surge a partir de la banalización del Estilo Internacional. Supuso la implantación, tardía y bastarda, de una Modernidad arquitectónica, que mezclaba el Estilo Internacional y el Brutalismo con el organicismo, el surrealismo o el el “art deco” aerodinámico -con sus alusiones a los grandes transatlánticos-, introduciendo incluso ciertos atisbos de posmodernidad.

 

Detalle del Bazar Aladino. Fernando Morilla (1953). Foto: Antonio R. Montesinos.

Las formas racionalistas de Frank Lloyd Wright y Le Corbusier se mezclaron con un estilo kitsch y escultórico -columnas troncocónicas, trencadisc y muros rusticados-. Trabajos en hormigón armado -depósitos de agua, marquesinas o las cubiertas flotantes de Félix Candela- conviven con formas ameboides, arriñonadas y  surrealistas -Jean Arp, Bárbara Hepworth o Alexander Calder-.

 

Vestíbulo de Hotel Pez Espada (Torremolinos), con sus características columnas, obra de los arquitectos Manuel Muñoz Monasterio y Juan Jáuregui Briales (1959). Foto: Antonio R. Montesinos.

Por otro lado, debido a la implantación de técnicas industriales de edificación en un ámbito des-industrializado, se mezcló lo industrial -el hormigón armado- con elementos artesanales y vernáculos: muros encalados, barro cocido, incrustaciones, cañizo o forja.

 

Detalles realizados en forja artesanal en el portal de La Nogalera (Torremolinos), de Antonio Lamela. Foto: Antonio R. Montesinos

 

El “Estilo del Relax” combinó el más estricto funcionalismo con el capricho más gratuito, la alta con la baja cultura, lo internacional con lo folclórico, el anhelo por lo natural con la visión futurista del estilo googie californiano (boleras, hamburgueserías o gasolineras). Todo este pastiche despreocupado se aplicó a la construcción de edificios relacionados con el turismo y el ocio: hoteles, apartamentos, discotecas o restaurantes.

El inicio de la reivindicación de este estilo está en la selección de edificios y objetos desperdigados por la carretera N-340 que realizaron el artista Diego Santos, que fotografió  Carlos Canal y que teorizó el historiador Juan Antonio Ramírez. Este trabajo se publicó en el libro “El estilo del relax. N- 430. Málaga, h. 1953-1965” (1987). Este análisis será ampliado posteriormente en una segunda publicación: “El relax expandido: arquitectura turística de la Costa del Sol” (2010), coordinado por Tecla Lumbreras.

 

Portadas de “El estilo del relax. N- 430. Málaga, h. 1953-1965” (1987) y “El relax expandido: arquitectura turística de la Costa del Sol” (2010).

El libro de Juan Antonio Ramírez y Diego Santos es un intento de definición de la “arquitectura del ocio” de Málaga. En su publicación realizaron un trabajo de campo parecido a que Robert Venturi, Steven Izenour y Denis Scott Brown hicieron en “Aprendiendo de Las Vegas: El simbolismo olvidado de la forma arquitectónica” (1968). De la misma forma que Venturi y sus compañeros recorrieron el strip de las Vegas, Diego Santos y Carlos Canal atravesaron la N-340 entre Málaga y Estepona, fotografiando edificios y detalles arquitectónicos. Estos cien kilómetros de carretera constituyen un strip que articula esta ciudad lineal que es La Costa del Sol y separando la costa (desarrollada, moderna e industrial) de la zona de los montes de Málaga (tradicional y artesana).

 

Ciudad Residencial Tiempo Libre (Marbella), de Manuel Aymerich y Ángel Cadarso del Pueyo (1956 – 1963). Foto extraída de www.n-340.org.

Manteniendo siempre una distancia crítica sobre el trabajo documental que hicieron Juan Antonio Ramírez y Diego Santos debemos reconocer el acercamiento que estos autores realizaron a lo gustos populares, al consumo de masas, a la arquitectura -como signo y como espectáculo-, analizando estas edificaciones desde una perspectiva posmoderna. Este acercamiento es vital para analizar la huella que desarrollismo ha dejado en la Costa del Sol y como la incesante actividad turística ha marcado profundamente, no solo el territorio y las estructuras socio-económicas, sino también la identidad de sus habitantes. En la actualidad toda una generación puede considerarse “hija” de este proceso de transformación territorial. Una generación que ha crecido en un contexto lleno de hoteles, chiringuitos y urbanizaciones, que se desplaza en coche por la N-340 y que considera estos aspectos a un mismo nivel identitario que otros aspectos folclóricos más tradicionales.

Publicaciones como “El estilo del relax” o “El relax expandido”, junto con webs como www.n-340.org o www.torremolinoschic.com están ayudando a reivindicar el valor arquitectónico de algunas de estas edificaciones. Edificios que, aunque están inscritos en un fenómeno voraz y muy denostado, merecen la pena ser puestas en valor

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