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29 05 2020

Vivir en una suite de lujo en pleno coronavirus

Aluvión de titulares y con la presidenta de la Comunidad de Madrid como protagonista. La polémica: su estancia en una suite de lujo desde que el pasado 16 de marzo diese positivo en coronavirus. Isabel Díaz Ayuso acapara estos días las principales portadas de los medios de comunicación. Contratos dudosos y contradicciones en una estancia que ya lleva dos meses disfrutando Ayuso.

Lujos en plena epidemia

88 metros cuadrados, servicio de limpieza, plaza de garaje y seguridad. Estas son solo algunas de las particularidades con las que cuenta la presidenta de la Comunidad de Madrid para pasar el confinamiento. Un lujo en toda regla que, de alguna manera, hace más llevadera esta situación.

Y es que el ‘confinamiento’ ha puesto de manifiesto lo importante que son las casas con terraza y el valor que le da a la vivienda tener un balcón. En el caso de la suite de un hotel esto se multiplica. La estancia se hace más agradable y los dos meses de encierro se llevan de otra manera. Pero pocas personas pueden permitirse el lujo de pasar la cuarentena en una suite como Isabel Díaz Ayuso que, además, está disfrutando de una terraza que utiliza única y exclusivamente para trabajar.

Hoteles sirven de refugio a los sanitarios

Estos días es imposible no hablar de los hoteles. El mismo empresario que ha cedido la suite a la presidenta de la Comunidad de Madrid también hizo lo propio con el personal sanitario.  Ofreció 15 hoteles en España (3 de ellos en Madrid) con una capacidad de 1.000 habitaciones para cualquier necesidad de las administraciones públicas. Han servido de refugio a los sanitarios y han adquirido otro valor.

El virus nos ha puesto contra las cuerdas, nos ha demostrado que nos cuesta pasar tiempo en casa y que estamos acostumbrados a relacionarnos con los demás. Necesitamos espacio y para que nuestra cabeza asimile que estamos encerrados tenemos que diferenciar los espacios. Tener nuestro puesto de trabajo y de ocio bien diferenciados. Algo que solo unos pocos saben lo que es. De ahí que se ponga en valor la construcción de los pisos e incluso de algunos edificios. Porque nos hemos dado cuenta de las diferencias abismales entre unas familias y otras a la hora de enfrentarse al confinamiento.

Ya nos estamos preparando ante la posibilidad de un nuevo brote en otoño. Aunque cierto es que se prepara quien puede no quien quiere. Por querer todos querríamos tener un jardín en el que poder respirar aire puro y por poder nos conformamos con que la enfermedad no nos toque de cerca.

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