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ARQTUALIDAD ARQUITASA
28 09 2020

EL RUIDO UN PROBLEMA CON SOLUCIÓN

España es un país de fiesta, de música, de abrazos y de ruido, de mucho ruido. No entendemos nuestra vida sin una fiesta de vez en cuando o sin celebraciones que duran hasta las tantas de la madrugada. Los reencuentros con amigos por ejemplo son uno de nuestros planes favoritos cuando se acerca el fin de semana. Desde que cumplimos 16 años ya estamos pensando en salir de fiesta. ¿Por qué? Nadie lo sabe pero ocurre. Y es que aún nos quedan dos añitos para que nos dejen entrar en las ansiadas discotecas. Alcanzar la mayoría de edad se convierte en una cuenta atrás interminable. Y, cuando los cumplimos, todos los viernes y los sábados se convierten en una fiesta. Y sino que se lo digan a todos aquellos que entran en la universidad, a los que abandonan sus casas y a los que siguen viviendo son sus padres. Están deseando terminar las clases para poder socializar con sus nuevos amigos que, dentro de poco, se convertirán en compañeros de vida.

¡Y que vueltas que da la vida! Y es que a medida que pasan los años nos damos cuenta de la evolución. Nos convertimos en personas demasiado ocupadas. Con pareja, hijos y una vida demasiado ajetreada en la que ir al supermercado se convierte en tu plan favorito y a la vez más relajante de la semana. Llega el viernes  y tus vecinos del cuarto han organizado una fiesta. Tú te acuerdas de cuando tenías su edad, de lo bien que lo pasabas y lo poco que te importaba molestar. Ahora estás en ese momento en el que les das cinco minutos para que paren o descuelgas el teléfono para llamar a la Policía.

En ese mismo instante te das cuenta de que ya has entrado en una zona peligrosa. Que prefieres dormir cinco minutos a emborracharte con tus amigos. Y es en ese momento en el que descubres que la música que escuchan es un ruido insoportable que no puede salir de tu cabeza. Cuando eras joven te encantaba sí pero ahora no lo puedes soportar ni un segundo más. ¿Qué alternativas tenemos? Si queremos seguir conviviendo con el enemigo no nos quedará más remedio que, o adaptarnos a ellos o estudiar otras fórmulas.

BUSCAR UNA SOLUCIÓN A ESOS RUIDOS INFERNALES

Vivir en el centro de una gran ciudad como Madrid o Barcelona también tiene su riesgo. Y es que llega una hora en la que tú solo piensas en descansar y, por mucho que lo intentes no puedes. ¿Por qué? Porque en la mayoría de los pisos es muy difícil conseguir aislar todo ese ruido. Lo primero que hacemos es cerrar las ventanas pero, por mucho que lo hagamos, el alboroto se seguirá colando y se filtrará por las paredes.

Una posible solución sería instalar ventanas de doble cristal. De esta forma mejora la insonorización y aumenta el aislamiento térmico, algo que nos ayuda por otro lado a reducir el gasto energético. Hay que tener siempre muy presente esto pero además es imprescindible colocar paneles acústicos frente a las paredes, sellar ventanas o utilizar cortinas o estores que algo ayudan también a que el ruido no se meta en nuestros tímpanos.

La solución pasa por utilizar materiales aislantes que lo hagan sea bloquear el sonido. Porque en definitiva lo que buscamos es eso, insonorizar nuestra casa, tenemos que aprender a diferenciarlo de la absorción del sonido que trata de reducir el ruido. Dos términos que pueden parecer idénticos pero que son muy diferentes.

VIVIR EN BARRIOS RESIDENCIALES TAMBIÉN PUEDE SER UNA SOLUCIÓN

Y es que como ya hemos dicho antes vivir en el centro de la ciudad puede aumentar este problema. Los pisos son más antiguos y los vecinos suelen tener más ganas de pasárselo bien a altas horas de la madrugada. Por eso son muchos los que prefieren irse a las afueras, a barrios situados en la periferia donde la edad de los vecinos es más elevada y las ganas de fiesta disminuyen.

Porque cada vez se hace más complicado vivir en el centro de las grandes ciudades si no tenemos una media de 20 años. Además de sufrir el ruido, también se soportan los altos niveles de contaminación. Todo esto unido a que los pisos son más caros. Porque vivir en la periferia puede ser también una alternativa en la que podemos encontrar otros puntos positivos. La tranquilidad por ejemplo, esa que tanto estábamos en la que dar un paseo no se convierte en una carrera de obstáculos.

EL VALOR DE APRENDER

Y es que conforme vamos creciendo también nos damos cuenta del momento en el que nos encontramos cada uno. Es importante saber lo que queremos, lo que nos gusta, lo que no. Pero también tenemos que ser conscientes de que cada época tiene lo suyo. Que lo que antes nos gustaba ahora se ha podido convertir en lo peor del mundo y que lo de odiábamos con todas nuestras fuerzas ahora lo amamos.

Hay que saber las posibilidades que tenemos en cada momento, mirar al futuro pero siempre teniendo muy en cuenta nuestro presente y dándonos cuenta de que hay que cambiar muchas cosas y también en la construcción. Que haya cosas más importantes como el aislamiento de los pisos para que de esta forma el ruido se quede en una anécdota más de todas las que nos quedan por vivir.

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